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Sin querer quitar la dicha de la cultura y la arqueología andina, creo que si vale la pena aprovechar más del valor emblemático de la fauna. Durante décadas, África ha promovido sus "Cinco Grandes": los animales que cada turista tiene que haber visto durante sus safaris. Han logrado que emprendimientos ecoturísticos desarrollen programas muy rentables (y sustentables!) para que la gente tenga el gusto de completar la lista de los cinco. Estos son el león, el elefante, el búfalo, el rinoceronte y el leopardo. Debo decir que el origen de la declaratoria de los Cinco Grandes fue de la caza deportiva del siglo antepasado, o sea, los cinco animales más difíciles de cazar en pie. Afortunadamente esto cambió y hoy en día el reto es "cazarles" pero con la cámara. 

Dado que el concepto de los Cinco Grandes ya no se asocia con matar los animales, podemos evaluar si necesitamos una lista de "Grandes" para los Andes. Me permito proponer a cuatro: el oso de anteojos, el cóndor, el puma y la danta. El reto de observar estos Cuatro Grandes de los Andes es mucho más grande que los Cinco Grandes de África porque hay menos individuos y además, son más esquivos (con excepción del cóndor que tiene la generosidad de volar grandes distancias, y es bien vistoso). Otro factor limitante para verlos es que el paisaje andino no es tan abierto y plano como las sabanas africanas. Pero desde mi visión, ésta mayor dificultad les da un valor agregado; son aún más singulares. Por ejemplo, solo una vez en mi vida de 25 años recorriendo paisajes silvestres andinos he logrado ver una osa con bebé. Pero fue uno de los momentos más emocionantes de mi vida. 

Por su valor simbólico y sagrado, por su singularidad y belleza, vale la pena utilizar de forma positiva los Cuatro Grandes de los Andes como un atractivo. Poder posicionar estas especies típicas de los paisajes andinos, y promover la emoción de poder verlos en su hábitat natural, da un valor agregado al turismo especializado de naturaleza y además, aumentaría la conciencia general del turista que viene a visitar nuestros bosques, punas y páramos. Si de esta forma el turismo responsable aumenta, se mejora la conservación de estas especies. Y como las Cuatro Grandes son especies altas en las cadenas tróficas, a la vez se benefician otras especies que de pronto no son tan "sexis" para el público en general, pero sí igual de importantes para la integridad de los paisajes andinos.