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Pero uno nunca es demasiado viejo para dejarse influir por nuevas perspectivas. Tenía que ir a Bolivia para ver otra cara de este "deporte". En las vacaciones de Semana Santa, hice un viaje fantástico por la Cordillera Andina, entre el Salar de Uyuni y los desiertos y lagunas del Parque Eduardo Avaroa. Es uno de los paisajes más espectaculares de este planeta. Todo el sur-occidente de Bolivia es un enorme desierto alto-andino y durante este viaje de cuatro días solamente encontramos vicuñas, flamencos, y ñandúes. Fantástico.

 

Al llegar a la ciudad de Uyuni para empezar este viaje, me acordé que esta parte de Bolivia fue incluida en el Rally Dakar, en enero del 2014. También recordé las protestas muy justas de los ambientalistas sobre lo inapropiado de tener un pelotón de autos, motos y camiones corriendo a alta velocidad por este paisaje tan vulnerable[1]. Su impacto ambiental es potencialmente muy alto y las medidas de mitigación que la propia organización propone, son paños húmedos o modelos de compensación (offset)[2].  Pero estas medidas (ej. compensar las emisiones de CO2 mediante la conservación de bosques en otro lugar), que tan bien intencionadas pueden ser,  no compensan la muerte accidental de un par de Vizcachas o de la destrucción de cojines de Yareta, endémicos de los desiertos de alta montaña. Así que yo ya estaba listo otra vez para protestar a viva voz.

 

Sin embargo, una vez en la región vi la otra cara del Rally. Porque encontré una ciudad  que está a 6 horas de viaje de cualquier otra ciudad Boliviana, por carreteras sin pavimento. A pesar de tener un aeropuerto, hasta hace poco no tenía ruta aérea frecuente. La producción agrícola se limita a dos productos (quínoa y carne de llama). La extracción artesanal de sal está siendo amenazada por la competencia industrial desde Oruro.  Hasta para el turismo al Salar, Uyuni es solamente un puerto obligado de paso donde el turista llega para salir pronto. Mejor dicho, Uyuni es un paraíso pero no tanto para la gente que vive allí.

 

El haber sido incluido en la ruta del Rally Dakar parece que les dio a la gente de Uyuni y a todas las poblaciones alrededor un enorme orgullo. Les puso en el mapa. No había cafetería, tienda, restaurante en toda la región que no tuviera mínimo 3 afiches del "Dakar - Uyuni - 2014". Fotos del acontecimiento en todos lados . La gente del campo recuerdan el paso de los pilotos con una mirada, como si les hubieran visitado los Beatles en compañía del Papa. Hasta construyeron una enorme (ostentosa) estatua de sal del logo del Rally, en pleno salar. ¡Absurdo para un amante de la naturaleza! Pero un monumento a la memoria de que por unos días, Uyuni fue el centro del mundo.

 

Sigo pensando que el desfile de 200 vehículos cargados de adrenalina y testosterona no es compatible con este ambiente natural y pacífico. Deben haber otras formas mejores para poner regiones remotas sobre el mapa. Pero también aprendí que mi opinión es solamente una, y que hay mucha gente que puede pensar diferente. Por esto, sigo protestando contra los 4x4 en la montaña y si se puede, a viva voz. Pero también trato de escuchar la voz del otro, porque ver un tema desde otra perspectiva enriquece y ayuda al dialogo y por esto, a la solución.



[1]http://www.lagranepoca.com/30576-especialistas-critican-indiferencia-impacto-ambiental-del-rally-dakar

[2]http://www.dakar.com/dakar/2014/es/medio-ambiente.html