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Entre paisajes naturales y culturales, esta región transfronteriza tiene una diversidad envidiable: se extiende desde los manglares y selva chocoana de la costa hasta bosques andinos y páramos sobre sus volcanes activos. La zona andina, donde se concentra la cultura Pasto, es el granero de una gran parte de los dos países. El proceso de la urbanización todavía no ha sido tan acelerado y hay un sinnúmero de pueblos florecientes con gente simpatiquísima. Viajar por la zona es recorrer un poema porque los nombres de los pueblos suenan como un cuento de hadas: Pioter, Yacuanquer, Gualmatán, Guachucal, etc. Son topónimos que dan evidencia de la herencia Pasto.

Hace unos días estuve participando en la celebración de los 50 años de la facultad de biología de la Universidad de Nariño, en la ciudad de Pasto. Esta conmemoración era parte de las festividades del 110to aniversario de la Universidad. En este tiempo se ha creado una alma mater para muchos profesionales de la región y ha contribuido a su desarrollo con identidad local. Es una universidad del tipo que solemos llamar 'de provincia', porque está situada en una región lejana de la capital nacional y de los principales ejes económicos. Pero justo por esto, la Universidad es arraigada en la sociedad y tiene una importantísima función social. La Facultad de Biología, que hace medio siglo empezó con la formación de profesores para colegio, se ha convertido en un centro de investigaciones con expertos de alto nivel. Ellos hacen investigaciones directamente relacionadas a los principales temas ambientales que confronta la región: la conservación de sus propios ecosistemas naturales, el manejo de sus cuencas y la adaptación al cambio climático en su territorio.  Por esto, el público del evento académico en el cual asistí no consistía solamente de académicos y estudiantes, pero también de personal de ONG y autoridades ambientales locales.

El hecho de que la institución esté tan arraigada en el campo no es por nada: una universidad 'de provincia' tiene más oportunidades de interactuar directamente con el campo ya que dentro de un cuarto de hora uno puede cambiar el aula por el páramo. Pasto (con toda razón llamada 'la ciudad sorpresa') está literalmente abrazada por montañas con comunidades campesinas que colaboran con las autoridades de conservación para proteger sus bosques, humedales y páramos. Esto brinda oportunidades fantásticas para la investigación y la relación con los actores de campo, un ejemplo que la Universidad de Nariño está dando día a día al mundo.

Si consideramos el mapa de la extensión del llamado hotspot de los Andes del Norte, la tierra de los Pastos está justamente en el centro. Allí me surge un mensaje para los próximos 50 años de la Facultad de Biología: convertirse en el centro de excelencia en la investigación de la naturaleza y cultura andina. La Universidad de Stanford en California siempre lidera la lista de calificaciones internacionales para los estudios en informática; lógico, porque está al lado de Silicon Valley. Igualmente, Wageningen es líder en ciencias agrícolas porque fue establecida en medio de los potreros más productivos del planeta. En el mismo sentido, la Universidad de Nariño tiene la ubicación perfecta para ser la Universidad de los páramos, bosques de montaña y cultura andina. Y esto no es ningún chiste malo sino una inspiración para el orgullo pastuso.