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La vigésima CoP fue especial para Suramérica, porque se organizó en Lima. El organizar una conferencia global de semejante envergadura ha sido un esfuerzo enorme y admirable del Perú. Dio la oportunidad para mucha gente para participar y analizar temas muy diversos y relevantes para nuestra región como el impacto de megaproyectos, pueblos indígenas y adaptación, seguridad en la Amazonía y gestión de agua en los Andes. El tema de montañas tuvo atención especial, gracias a la presencia de un Pabellón de Montañas, que recibió más de 80 mil visitantes. ¡Éxito rotundo!

Personalmente, no estuve presente en la CoP. Pero gracias a la cobertura mediática, correos electrónicos de amigos y las redes sociales me mantuve conectado como si estuviera allí. Percibí un entusiasmo y una pasión de miles de colegas por los avances logrados en diversos temas ambientales. No obstante, fue llamativo que todas estas noticias buenas se originaron de eventos paralelos; side events; o sea sesiones informativas no directamente asociadas a las negociaciones principales. De la reunión principal (la negociación entre los gobiernos) se escuchaba preocupantemente poco. Solo al final, había una noticia de "humo blanco": se acordó un marco general y las reglas básicas para un nuevo acuerdo global de reducción de emisiones.

Para la organización, la "Llamada de Lima a la Acción Climática" fue positivo porque es considerado un paso concreto hacia una nueva era de reducción de emisiones. Para muchas organizaciones de la sociedad civil, este resultado principal de la CoP20 es decepcionante porque no es un acuerdo concreto y no compromete a nadie. Sea como sea su punto de vista, es evidente en la CMNUCC se toman pasos demasiado tímidos, pero a la vez sigue siendo el único espacio en que se puede potencialmente atender el cambio climático de forma colectiva y estructural.

Lo cínico de los convenciones mundiales es que en otros temas diferentes al del ambiente, se generan acuerdos multilaterales con mucha agilidad. Por ejemplo: cada año, antes de que los países se reúnan para hablar sobre el cambio climático, un subgrupo de estos mismos países habla de la producción petrolera en el ámbito de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). En noviembre pasado, en esta reunión se acordó ágilmente, no bajar la producción de petróleo a pesar de la caída del precio y por esto, intrínsecamente incentivar su consumo. Esta decisión de la OPEP tiene mucho más efecto sobre las emisiones de CO2 a corto plazo que cualquier efecto del acuerdo de la CoP de Lima. Es la triste realidad. Por esto, es la tarea de cada uno responder a la "Llamada de Lima" para que todos y todas contribuyamos al futuro acuerdo climático, y no dejar los compromisos en las manos de unos negociadores en una sala de conferencias. Porque sino, la CoP de Cambio Climático se convierte en un side event de la reunión de la OPEP: muy interesante e informativa pero sin impacto real.