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La explosión urbana ha tenido implicaciones importantes enla relación de la sociedad con la naturaleza. En el ámbito rural, la naturaleza es un aliado histórico. La gente vive en una interacción directa con su ambiente,  ya sea por la producción de alimentos, crianza de animales, recolección de leña u otros productos del bosque. Gran parte de la sociedad rural tiene una actividad económica (agricultura, pesca, madera) directamente asociada con el bosque, el suelo o el río. En una sociedad urbanizada la relación con la naturaleza es diferente porque los alimentos se compran, el agua sale de la llave y para ganarse la vida, no hay necesidad de entender el ciclo de la luna o las variaciones del clima. Por supuesto, la ciudad también depende de la naturaleza, pero de una forma más indirecta y por esto, la sociedad urbana no evidencia esta dependencia y desconoce la naturaleza que lo circunda.

Sin embargo, parece que pocos de los que trabajamos en conservación de naturaleza estamos internalizando el fenómeno de la urbanización masiva. El trabajo en conservación sigue concentrándose en la población rural como principal vecina de las áreas naturales. Aplicamos prácticas agrícolas ambientalmente amigables, promovemos extracción deproductos no maderables de bajo impacto y colaboramos con pueblos nativos en la gobernanza de áreas naturales.  Todo esto es muy importante y ojalá siga creando su impacto positivo. Sin embargo, hoy en día el vecino muchas veces no es una comunidad campesina sino una ciudad de millones de habitantes. ¡Es naturaleza urbana!

Definitivamente hay mucha naturaleza urbana. Uno de los grandes privilegios de nuestra región es que muchas ciudades Andinas están cercanas a áreas naturales de una belleza increíble. Bogotá tiene unos enormes parques nacionales (Chingaza, Sumapaz) directamente limitando los suburbios. La revista Ecuador Terra Incógnita recientemente publicó un articulo excelente sobre los osos andinos que viven en los bosques del propio distrito metropolitano de Quito. Inclusive en la ciudad de Lima, ubicada en pleno desierto, están los Pantanos de Villa, un refugio de vida donde hay más de 200 especies de aves viviendo en unafranjaentre una metrópolis y el océano.

La presencia de tantas áreas naturales cerca a ciudades populosas es una oportunidad enorme para complementar el trabajo 'clásico' de conservación en áreas naturales, con un enfoque citadino. Lasáreas protegidas forman espacios por excelencia para crear conciencia ambiental e involucrar a la población urbana, y por esto hago este llamada: aprovechar la naturaleza urbana para re-establecer su relación con la ciudad. Por ejemplo,se deben incluir los barrios urbanos con el manejo de áreas naturales peri-urbanas, de la misma manera como estamos incluyendo comunidades rurales en otras áreas. Hay que promover masivamente la visita de la población urbana a las áreas protegidas,mejorando la infraestructura y la información para los visitantes. Hay que estimulara los colegios de las ciudades para que hagan sus excursiones a losbosques, páramos y pantanos que quedan al lado en vez de ir a lugares exóticos.En conclusión, tenemos un abanico de oportunidades para internalizar la dimensión urbana en las iniciativas de conservación y así lograr que la ciudad proteja la naturaleza y la naturaleza proteja la ciudad. Que la explosión urbana no sea una bomba de tiempo pero si fuegos artificiales para celebrar una nueva era ambientalista.