pp pp pp pp pp

Una iniciativa grande pero complejo para mitigar el cambio climatico en paisajes forestales

(13 junio 2019)

Desde fines de 2018 hasta mayo del 2019, la compañía DAI  me contrató para dirigir la primera evaluación de la Iniciativa para Paisajes Forestales Sostenibles (ISFL, por sus siglas en Inglés) del Fondo del Banco Mundial del BioCarbon. Este es un programa global que apunta a proporcionar pagos a países en vía de desarrollo, que reducen las emisiones de gases de efecto invernadero a nivel de paisaje. Esto implica que las actividades que se apoyan incluyen la conservación de bosques y ecosistemas para mantener las reservas de carbono, así como la agricultura sostenible para aumentar estas reservas. La ISFL incluye un enfoque jurisdiccional que significa, entre otras cosas, que las reducciones de emisiones se calculan para una provincia o región completa dentro de un país. El Fondo BioCarbon planea invertir 380 millones de dólares en los próximos 15 años para esta Iniciativa, que potencialmente es un apoyo altamente impactante para los países de África, América Latina y Asia. Los fondos para la Iniciativa son proporcionados por Noruega, Alemania, Reino Unido y Estados Unidos.
Evaluamos los primeros cinco años de la ISFL, que ahora está activa en cinco países (Colombia, Etiopía, Indonesia, México y Zambia). Este período de inicio se dedicó a diseñar acuerdos institucionales, establecer líneas de base y escenarios de referencia e involucrar a las partes interesadas a nivel nacional y local. Tuve la suerte de visitar Zambia y Colombia para obtener una visión de primera mano de la implementación de la ISFL. Encontramos que el ISFL es realmente un programa innovador; una especie de siguiente paso lógico más allá de REDD + (que se enfoca solo en la conservación de bosques). Aunque la Iniciativa logró un progreso considerable en todos los niveles, los socios a nivel mundial y nacional también encontraron que este enfoque integrado para reducir las emisiones de GEI y mejorar las reservas de carbono es un asunto complejo. Todavía hay muchos desafíos que van desde obtener la ciencia correcta y crear un entorno de políticas propicio para asegurar la participación adecuada y justa de las partes interesadas (comunidades locales, mujeres, gobiernos jurisdiccionales, sector privado, etc.). Será muy interesante ver cómo se desarrollará esta prometedora Iniciativa en el futuro.

Manejar el paisaje para conservar la vida silvestre

(22 febrero 2019)

En diciembre y enero colaboré con el PNUD para evaluar el proyecto GEF “Paisajes y Vida Silvestre” que está siendo ejecutado por el Ministerio de Ambiente del Ecuador y WCS. Es un proyecto innovador porque es prácticamente el primer proyecto GEF en el continente que enfoca a la conservación de vida silvestre. Además, el proyecto aplica esta conservación mediante el manejo de paisajes, es decir: en vez de enfocar en especies individuales o áreas específicas, busca un manejo integral de paisajes, incluyendo áreas protegidas y no protegidas y áreas agrícolas. De esta manera, el proyecto busca colaborar con comunidades locales para que todo el territorio se convierte en un hábitat seguro para especies emblemáticas y vulnerables como el cóndor, el manatí, el jaguar o el oso andino.

El proyecto fue bastante exitoso, con muchos resultados positivos como el establecimiento de tres nuevas áreas de conservación y uso sostenible (ACUS) y la declaración del humedal Ramsar más grande del país. También había muchas experiencias positivas de colaboración con comunidades quienes implementaron proyectos productivos como la cría de animales como fuente proteínico y así, reducir su interacción con la vida silvestre.

Lo que más me llamó la atención fue el cambio de enfoque sobre el manejo de conflictos entre humanos y vida silvestre. Cerca de las áreas protegidas, y con un mejor manejo de éstos, hay una creciente población de animales que interactúan con la agricultura. Especialmente en los Andes, hay muchos casos de osos que han comido la cosecha de maíz o han atacado ganado joven. El enfoque tradicional para manejar estos conflictos fue viendo el animal como el problema y se tomaron medidas como captura, traslado o, en casos extremos, eliminación. Este proyecto, sin embargo, aplicó un manejo de conflicto enfocando al humano: mediante una mejora en el manejo agrícola, se puede evitar los conflictos prácticamente hasta cero. Y son medidas simples, como instalar bebederos para el ganado para que este tiene que ir lejos a tomar agua (y tener chance de ser atacado por un oso), o ubicar espacialmente bien los maizales para dificultar el acceso para el oso. Esto me ha demostrado una lección importante: la conservación puede ser sencillo cuando aprendemos de co-existir con la naturaleza en vez de verla como un problema.

Un periodo largo en Canadá, trabajando sobre adaptación al cambio climático en el mundo en desarrollo

(15 octubre 2018)

Entre medio 2016 y hace poco, tuve el privilegio de pasar dos años en Canadá trabajando para el Centro Internacional de Investigación para el Desarrollo. IDRC, por sus siglos en inglés, es una institución única: es parte del esfuerzo Canadiense de apoyo al desarrollo internacional, enfocando a la asistencia para investigadores del países en vía de desarrollo para hacer investigación científica. Fui invitado de liderar y ampliar su programa global de cambio climático en tres continentes. La investigación que apoyábamos analiza sistemas socio-ambientales complejas e identificaba barreras al y oportunidades para soluciones de adaptación. Esto cubría una diversidad de temas, variando de manejo integral de cuencas a planificación adaptativa de ciudades, de agricultura climáticamente inteligente e integral a estrés de calor y de reducción de riesgo de desastres a financiamiento para la adaptación. Todo esto hacíamos en gran parte de Latinoamérica y el Caribe, Asia del Sur y Sureste y en África Occidental, Oriental y del Sur. En total, nuestro equipo de 20 manejaba un portafolio de proyectos valorado en casi 100M CA$ con fondos de cooperación internacional de Canadá, Reino Unido y los Países Bajos. En este periodo, aprendí mucho sobre los desafíos globales de desarrollo en relación a la adaptación al cambio climático y obtuve un entendimiento mucho mejor del contexto africano y asiático; regiones que antes solo había visitado en unas pocas ocasiones. Estuve especialmente orgulloso que logramos movilizar fondos para relanzar el Climate and Development Knowledge Network (CDKN), ahora manejado completamente por instituciones del Sur. Pero más que nada, disfruté el trabajo con decenas de investigadores apasionados de todo el mundo y ver como desarrollan investigación de alto nivel científico en temas socioeconómicas, políticas y ambientales.

(más sobre IDRC aquí, y sobre CDKN aqui)